Melancolía vegetal

moisés masliah

Despierto en la vereda que me he ido formando. Me confunde mi existencia mientras palpito en su búsqueda. Me percibo marchito desde hace cuarenta años. Estoy parado en la frontera para estirar mis brazos alcanzando a sentir el frío de la indiferencia al otro lado. Cierro los ojos para entonces abrir los sentidos tratando de descubrir lo que me espera. Aunque me apremia llegar, soy paciente. No es un lugar. Es un momento en el futuro.

Caminando. Sentimientos de pérdida, desesperanza, fractura. Esta sombra inquieta grita algo que es difícil verbalizar. De ahí, detener fantasmas cotidianos en el olvido. Esa naturaleza muerta que de alguna forma suspira en un idioma inexplicable que me llama y se permite soñar dentro de esta cápsula de somnolencia. En ocasiones llega el alivio. En muchas otras, nada. Pero al final son fragmentos de una mirada que no busca respuestas, sino permanencias.

Ciudad de México, mayo 2025